11 abril 2009

Desde el suelo te pregunto

¿Cómo se supone que debería sentirme si no dormí mas que 4 míseras horas y eso porque la luz del sol entraba violándome por la ventana de mi cuarto?

Mis horarios de sueño están completamente desajustados, como un Drácula atrofiado que sólo quiere dormir en el día y andar jodiendo o que me jodan en la noche. Sintiéndome mierda pisoteada por zapato Prada porque no puedo hacer mi ensayo del Ícaro lamentado que por querer tocar el sol se le quemaron las alas y valió madres. Tal vez así me siento yo, cada vez que quiero llegar lo más lejos, cuando estoy dispuesta a arriesgarme y darlo todo, la cera que sostiene mi esquelético artefacto es derretida por encendedores Bic. Así de patético es. Pero para mí nadie es patético, sólo los que me caen mal. Creo que soy demasiado buena amiga y siempre espero que los demás sean así, dando consejos desde el suelo guacareado por sueños perdidos, personas lejanas, lágrimas secretas y sopas instantáneas.

No me importa quedarme toda la noche despierta para consolar a Joe (o a quien sea) hasta saber que el día siguiente lo sentirá mejor que toda su apestosa semana pasada. Porque la depresión ya no encuentra espacio en el cuerpo, creyendo que toda su vida estará privada de oportunidades, que sólo se siente como un ave mensajera y la estabilidad que tanto anhela sólo la encontrará mencionada como algo inalcanzable en canciones de Bright Eyes y cuentos de hadas.

¿Y cómo se supone que te debes sentir cuando después de echarte todo este lío mental el otro sólo te mira, niega con la cabeza y te dice: “Estás bien pinche loca”?